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¿Quién dice que la Creatividad muere?

En los últimos años se ha popularizado la frase: “las escuelas matan la creatividad”. Sin embargo, es importante hacer una pausa y reflexionar sobre esta temática.

El concepto de creatividad se ha reducido muchas veces al campo de las artes. Esto es un error puesto que la creatividad es un constructo multifacético y complejo que hace referencia a la capacidad de generar múltiples ideas y soluciones para enfrentar un problema, romper la rutina por medio de la creación de propuestas novedosas y desarrollar nuevas formas de pensamiento.

Esta capacidad es de gran relevancia en el desarrollo del ser humano y en la construcción del tejido social.

El proceso creativo permite al ser humano alcanzar un nivel superior de evolución mental. La creatividad es un acto de liberación: la derrota del hábito mediante la originalidad (Valqui, 2009:2)

Esta liberación es necesaria para tomar decisiones, y para adaptarse en una sociedad que se caracteriza por mantenerse en constante cambio.

Las personas creativas no son solo los artistas, también lo son aquellos que resuelven problemas de manera novedosa y los que desarrollan la creatividad en su vida laboral y su cotidianidad. La creatividad es versátil y tiene diferentes formas de expresión.

Imagen de pincelesOtra equivocación que se comete con frecuencia es considerar que la creatividad deviene únicamente de condiciones genéticas que poseen algunas personas; considerándose un don extraordinario reservado para algunos pocos. El ser humano por naturaleza posee las condiciones para desarrollar la creatividad. Las diferencias genéticas influyen en el desarrollo de la creatividad en mayor o menor grado, pero, el ambiente es determinante. Las posibilidades que se generen en el entorno van a permitir el desarrollo o el bloqueo, puesto que “la creatividad se concibe como un proceso, facilitado por la estimulación ambiental y que implica a la persona motivada en pro de la transformación de problemas genéricos o básicos en resultados o productos creativos, novedosos e innovadores” (Rondón, 2009:119).

Desde esta premisa se ha señalado a la escuela como la responsable de “matar a la creatividad” pero, existen muchos factores que influyen en la potenciación o no de la creatividad. Antes de iniciar la escolarización los niños aprenden en su ambiente familiar.

En muchos hogares se penaliza cuando los niños cometen equivocaciones, en lugar de emplear las experiencias como aprendizaje, se les enseña a los niños a tener miedo de ser diferentes, se les inculca el temor a pensar distinto, se enseña que lo correcto es estar en un área de confort, no asumir riesgos y hacer todo de la misma manera sin preguntar ¿por qué?.

Esta formación muchas veces se refuerza en los centros educativos donde una respuesta diferente a la esperada es motivo de burla, donde se penalizan los errores y no hay espacio para el análisis, la indagación y producción, ya que los niños deben limitarse a la reproducción de la información dada. Se debe tener en cuenta que las escuelas forman parte de un entorno social, económico, político y cultural. Las políticas educativas responden a los intereses del entorno y por eso en muchos casos siguen reproduciendo prácticas e iniciativas que reproducen el statu quo en lugar de implementar políticas que generen cambios y transformaciones a nivel personal y social.

Por último las condiciones personales juegan un papel determinante. Se requiere de apertura mental, tanto emocional como cognitiva para enfrentar el temor a la novedad y al cambio, además del valor para superar las críticas que surgen en el momento que se desarrollan e implementan ideas nuevas y revolucionarias. La creatividad puede ser potenciada de muchas maneras por lo que se requiere de apertura de factores ambientales, motivacionales y de personalidad.

La escuela tiene una gran responsabilidad en el proceso de potenciación de la creatividad pero, no es la única responsable cuando ésta es bloqueada.

Una característica de la creatividad que no debemos pasar por alto es que no está determinada solo a la edad temprana. Se ha creído que todas las personas nacen creativas y en los primeros años de vida esta capacidad se incrementa o muere con los procesos de educación formal. No obstante, el ser humano por naturaleza es potencialmente creativo, por lo que esta condición no muere. No depende de la etapa de desarrollo, ni de la edad de la persona, con una estimulación adecuada se puede incrementar la capacidad creativa.

La creatividad no muere, es inherente al ser humano y lo acompaña durante todo su ciclo vital, en este sentido, todos pueden desarrollarla. Pero, si las diferentes dimensiones de las cuales depende la creatividad no la estimulan, existe la posibilidad de que no se desarrolle y quede en pura potencialidad. Por esta razón es necesario reconocer cuales son las barreras que impiden la potenciación de la creatividad. Debemos identificar los temores, los tabúes y los mitos que elaboramos a nivel colectivo e individual para hacerles frente y superarlos.

 

M.Sc. María Isabel Navarro Guillén.

Psicopedagoga infantil.

Fuente: www.didaxiscr.com

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